Cuando trabajo en un nuevo desarrollo, no empiezo escribiendo código: empiezo eligiendo bien la tecnología. Si el proyecto necesita rapidez y escalabilidad, suelo optar por Node.js, ideal para APIs REST y aplicaciones en tiempo real. En sistemas donde se requiere madurez, compatibilidad o CMS personalizados, PHP sigue siendo una excelente opción.
Para aplicaciones más robustas, especialmente backend corporativo o herramientas internas, Java ofrece estabilidad y gran ecosistema. Y si el rendimiento es clave —como en servicios concurrentes, herramientas de red o CLI—, Golang es mi elección por su rapidez y simplicidad. Cada tecnología tiene su propósito, y saber cuándo usar cada una es parte de lo que ofrezco a mis clientes.